Cata de tés: Manual de instrucciones

Cata de tés

Últimamente proliferan multitud de actividades de catas. Catas de vino sobre todo, pero tambien de cervezas, de quesos, de jamón, de aceite, de azúcar, de chocolate, de ginebras, de champagne,... de infinidad de cosas.

Una de las menos conocidas es la cata de tés. Lo primero es tener en cuenta que una cata de tés es una experiencia sensorial de primer orden, que debe emocionar al participante a través de todos y cada unos de los sentidos, sobre todo, y en este orden, la vista, el tacto, el olfato y sobre todo, el gusto. El oído, es el sentido que menos va a colaborar, pero si tenemos las condiciones adecuadas de silencio absoluto, también podremos oír cómo se abren las ojas cuando se infusionan.

Cata de tés

Para hacer una buena cata de tés, hay que tener en cuenta varios aspectos:

  1. Que el lugar sea acogedor para que todo el mundo que asista se sienta muy bien. Con una música tenue, imperceptible, pero que si se quita, se nota.
  2. Que el té que vayamos a degustar sea de máxima calidad. Evidentemente, no podemos pretender hacer una buena cata de tés sin los mejores tés, ya no digo buenos tés, digo los mejores tés, los que no son fáciles de encontrar, los que verdaderamente sorprenden y emocionan al comensal. Uno de los objetivos es que los participantes no oolviden esta experiencia en toda su vida.
  3. Que sean tés puros, sin aromas externos. Parece una obviedad, pero una cata de tés debe ser con tés puros primero porque los tés de máxima calidad no se mezclan. Sería como degustar diferentes calimochos con vinos de primer orden. Es impensable. Por este mismo motivo, no utilizaremos nada que enmascare los diferentes matices de cada té, por ello, los edulcorentes de todo tipo no son bienvenidos a una buena cata de tés.
  4. El orden de cata es sumamante importante. Hay que empezar con los tés más suaves, y acabar con los más fuertes. Una cata completa de tés, en la que se prueben las 5 grandes familias, puede tener el siguiente orden:
    • Té blanco: Un Silverneedle o Agujas de Plata. Un té procedente de la región china de Fujian compuesto exclusivamente por brotes. Si no se dispone de esta maravilla, se puede hacer con un té blanco Pai Mu Tan de máxima calidad, con gran presencia de brotes.
    • Té Verde: Un té Matcha japonés. Además de probar esta maravilla, podemos aprender a hacer (bien) este tipo de té que en Japón se utiliza para su famosa ceremonia. Si no tenemos Matcha, podemos intentar un Sencha o un Gyokuro, ambos de Japón.
    • Té Oolong: Damos un salto a Taiwan, la antigua Formosa, donde se producen los mejores tés semifermentados del mundo. Cualquiera de ellos es de gran calidad. Los tés Oolong provenientes de china, no están mal, pero los mejores los encontramos en esta hermosa isla.
    • Té Negro: Un té negro indio será perfecto para nuestra degustación. Yo recomiendo un té de la región de Assam, por ser más diferente respecto al Oolong que los tés de Darjeeling. Un Assam con gran cantidad de Golden Tips es ideal. También podemos encontrar excelentes tés negros de Nepal y de Sri Lanka.
    • Té Rojo o Pu Erh: Para finalizar la cata volvemos a China, de donde provenía nuestro primer té blanco, pero esta vez con un té rojo Pu Erh de la región de Yunnan, a más de 2000 kilómetros de Fujian (origen del té blanco Silverneedle). Por su intenso sabor, conviene desgustarlo al final.
  5. No hay que olvidar que nos encontramos en una degustación de té, por lo que no hay que beberse una taza de cada té, sino aprender a apreciarlos con cada uno de los sentidos.

Esto solo es un esbozo de lo que es una cata de tés, solo el 40%. Si quieres saber el resto, tendrás que venir.

Desde CÓMO TÉ ENCUENTRAS las organizamos. Una cata de tés que no te dejarán indiferente.

Posteado el 14/10/2015 Cómo Te Encuentras

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